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Inmaculada Rodríguez: "La Responsabilidad Social ayuda a las empresas"

  21-04-2017

Inmaculada Rodríguez viene de familia de empresarios que ejercían “sin saberlo” la Responsabilidad Social Corporativa. Ella aplica ahora esta actividad a través de RSC Galicia, una empresa que fundó después de dejar atrás una auxiliar de Inditex homologando proveedores en Asia y montando filiales en China y Hong Kong.

Además testa el campo de la auditoría social y forma en coaching de equipos. Las personas, resume, son lo más importante, aunque algunas empresas lo ignoren.

¿Saben las empresas que, sin saberlo, a lo mejor están haciendo responsabilidad social corporativa? 

El empresario tiene mucho desconocimiento porque en la RSC se han mezclado muchas cosas, la gente cree que es filantropía, algo extraño que incluso puede ser ruinoso, que le va a reportar costes extras y no ven que colaborar socialmente con tu entorno o verificar los cumplimientos normativos de tus proveedores es una apuesta a favor de la competitividad. En estos momentos para vender en el extranjero esto es fundamental, sobre todo en productos de alimentación u otros productos sensibles. Es indispensable demostrar un cumplimiento social. Es ir un punto más allá de lo que te exige la ley en España. Lo único que tienes que hacer es identificarlo y ponerlo en valor, y mucho ya se está haciendo y no sabemos que lo estamos haciendo.

De todos modos habrá tenido que hacer mucha pedagogía.  

Sí, y la sigo haciendo. En el momento en el que la gente se da cuenta que aplicar políticas de RSC se pasa de estar jugando en tercera a jugar en primera, eso es definitivo. Las empresas se dan cuenta del valor que tienen y luego se ve un despliegue a la hora de generar mercado, pero también para generar satisfacción para sus empresas y sus trabajadores. 

¿Hay empresas de varias velocidades en este campo?  

Sin duda, hay mucho desconocimiento, también procesos mal comunicados o mal entendidos. Esto no es un elemento de marketing, tampoco inmolar el beneficio empresarial. Si no hay sostenibilidad económica en el modelo tampoco hay sostenibilidad medioambiental o social. La RSC tiene que ayudar a todo esto porque todo está ligado y debe ayudar a consolidar negocio. La primera RSC debería ser la creación de valor en las empresas y el empleo. 

¿Hay diferencias entre Galicia y otras comunidades? 

En general en toda España está bastante bajo, hay un poquito más en Madrid y Cataluña, pero poco más. Muchas veces la discreción cultural de nuestras sociedades es un choque con la política de RSC. Acabo de auditar una empresa de diez en Guipuzcoa y uno de los problemas que tiene es que no lo quieren comunicar ni siquiera internamente porque les da pudor. Las comunidades más aperturistas en este sentido van mucho más avanzadas. 

Pero esto está superado en otros países.  

Totalmente. De hecho, Italia es el país de Europa que tiene más certificaciones en cumplimiento social. En este país incluso se han sustituido inspecciones de trabajo por certificaciones específicas de RSC. Yo trabajo como auditora para una empresa alemana y soy auditora social en España y Portugal y puedo decir que es abrumadora la cantidad de auditorías que se están haciendo en Europa y aquí en España ya empieza a ser una tendencia, impulsadas por cadenas de alimentación y grupos industriales potentes que exigen a todos sus proveedores auditorías sociales. 

¿Han estado las empresas preocupadas del negocio puro y duro y despreocupadas de todo esto?  

Precisamente la crisis ha sido muy útil para reinventar los valores y redescubrirlos. No puedes hacer inversiones cuando ya bastante tienes con pagar las nóminas todos los meses. Lo importante es ver que cuando esto empieza a salir, esto es lo importante. Muchas de las cosas de RSC no tienen coste económico y sí ahora somos todos conscientes que un mundo más equilibrado, que una sociedad más equilibrada, una gestión transparente y una forma diferente de relacionarnos con nuestros proveedores o trabajadores es necesaria y útil. El final de la crisis ha enseñado esto también a las empresas. El ocultismo, todas las cosas que hayan podido pasar antes se han quedado arrasadas con la crisis. 

¿Cómo concibe el coaching de equipos?  

Hace ya algunos años que me dijo un consultor que era gestionar emociones. Al final las empresas, más allá de un producto, somos sobre todo personas que tenemos emociones: los propietarios, los trabajadores, los sindicatos, todos somos emocionalidades y saber trabajar esas cuestiones, tanto las propias como las de nuestro equipo, saber escuchar, saber sacar lo mejor de nuestros equipos y trabajar realmente aunando esfuerzos en la misma dirección es la clave del éxito y la supervivencia de una empresa. Es el momento de recuperar y potenciar los equipos humanos. 

Y se cuida todo esto?  

No se venía cuidando mucho pero creo que es otra cosa que a raíz de la crisis también nos hemos dado cuenta y ahora está habiendo una corriente de hacer trabajar esas herramientas que al final son medios para llegar a un objetivo. Ahora somos menos en las empresas, necesitamos lo mejor de nosotros mismos, tenemos que quitarnos la tristeza de todo lo pasado, los miedos y los malos ratos que hemos tenido que pasar y es el momento de pensar en los equipos humanos. Lo que la gente valora y a lo que le compromete es que cuentes con ellos, que reconozcas su valía, no ser un número, sino personas.